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- SAL Y AZÚCAR -

EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

En el País de las Maravillas suceden cosas peculiares. No hay que estudiar, no hay oposiciones, no hay enchufes ni cables a los que agarrarse, por ningún lado. Se hace el vago, se tocan los cojones porque no hay jefe que diga que hay que levantar el país, como si ya no estuviese caído del todo. Tampoco hay paro, la gente sonríe por la calle, es feliz simplemente porque no hace nada, ni siquiera de provecho. Todos se tratan con respeto, deferencia y armonía. No hay ni seres superiores ni seres inferiores, simplemente son todos iguales.

El País de las Maravillas está recubierto de una fina capa de polvo, pero en cuanto se limpia, tiene más luz y color que ninguno. Huele a un perfume rico y perdurable, de ésos que dejan huella. De los que alguien diría "puedes sentirme, pero no tenerme" y sonreír otra vez con esos dientes tan perfectos, como una persona que ya está acostumbrada a los flashes y a que le digan cosas bonitas, de lo contrario te ningunearía.

En el País de las Maravillas siempre hace buen tiempo, de hecho nunca se pone el sol, y puede que éste convive perfectamente con las estrellas. Ambos dan una luz, un fulgor que es incomparable al del resto de las galaxias. No nos podemos comparar con otras zonas porque son peores que la nuestra, ¡faltaría más! Y por supuesto, no hay nubes que descarguen agua y / o que tiñan todo de gris. El cielo es azul y sin nubes, maravilloso.

El País de las Maravillas, por supuesto, está lejano y nadie lo puede alcanzar. Ni siquiera los más ricos del barrio, que presumen de lo que tienen sin ningún reparo. Saben que no podrán conseguirlo, pero se empeñan en dicha misión. No quieren ser como la gente corriente, quieren ser distinguidos como su abolengo les permite.

Está, sí, más allá...

 

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MARÍA LA GUAPA

MARÍA LA GUAPA

A María la guapa le van bien las cosas. Alguien encuentra por el camino de la vida, repleto de sabores como suele ser por lo general, y le dice que sí. Caminan, pasean, ríen, y finalmente reconocen y besan. Hacen como si nunca se hubieran visto, se abanican con unos aires locos y la ciudad, bañada de primavera, les brinda una suave brisa que se convertirá en un monzón. Juega a los clicks, hace la guerra y firma la paz, vuelve a reconocer y a besar y finalmente se acuesta sin saber una cosa más, sin saber que tal vez pudo haber dado con alguien que la pudiese haber completado la pieza que faltaba a su puzzle.

María la guapa cometerá un pecado mortal. Olerá a rosas y a vainilla, o a liquen recién arrancado del árbol, o a bayas calientes que se doran al sol y que explotan todo su jugo. Verá cosas brillantes en el aire, que caerán y volverán como estrellas fugaces que serán como su aparición, un visto y no visto. Irradiará luz por todos los poros de su piel y se sentirá que será más guapa que la novia salvo con excepciones, cerrará los ojos y abrirá un baile con paso firme y decidido, éso sí, si los taconazos la dejan.

María la guapa come de un queso mientras está sentada en otro, pero mira a través de una ventana a la que los pájaros ya se han encargado de cagarla y de empañar su futuro, tan incierto como una caja de cristales suspendida de una grúa. Sólo hace falta un error fatal, tal vez ya cometido, para que todo se vaya al traste. Pero canciones dulces, alegres y un puntito melancólicas, le acompañan. Incluso en su teléfono móvil... Sí... suena como la flor prometida, pero de momento abril se va entre lluvias y mayo llegará florido y hermoso.

María la guapa firmará reportajes, hará estadísticas, se dará a conocer, y volverá a reconocer y a besar, volverá a la milla de oro a hacer de las suyas, en un momento que tal vez no fue el más favorable, pero que sabrá ver suyo una vez más. Probará ese steak tartar, esa tarta de chocolate, junto con menta y orín.  Se envolverá con ellos y babará la cama, como recuerdo de algo linfático que no pudo ser.

María la guapa lee estas líneas que acaba de escribir y queda satisfecha de ellas. Risa

 

COINCIDENCIAS RECALCITRANTES

COINCIDENCIAS RECALCITRANTES

Tejo un jersey infinito para llegar donde tú estás, desde hace mucho tiempo. Será con las mangas largas, muy largas; y un cuerpo amplio en el que resguardarse por si se cae. Quiero llegar a donde tú has llegado, a donde arrivaste después de tanto dolor y sufrimiento. Por lo que la prenda será de colores vivos para que el camino de ida (pero también el de vuelta) sea placentero y agradable.

Coincidió todo en una época que ni pintaba, la gente bailaba al son de una música hipnótica y puede que hasta machacante, pero que a la larga gusta. Se escribieron muchas cosas, se acoplaron tantas otras y se fue a por alguien que lo decidió en el momento preciso. Y las danzas frenéticas dieron paso a músicas claras y nítidas, llenas de sonido, mientras llantos que llegaban de todas las partes del mundo; daban la bienvenida a un nuevo sol.

Yo prefería bañarme en una espuma azul que olía a limpio, mientras mi pelo negro decía que atrás se dejaban épocas infelices. Alguien avisaba de rareces que estaban por llegar, pero que todo saldría bien. Y así fue. Quizá tú fuiste muy joven, subiste arriba con tu jersey de rayas de colores y abajo nos quedamos nosotros, postrados en una cama mirando al techo, que puede que hacía las mismas posturas que se hacen desde el suelo.

A veces no lograba concentrarme, era mala, todo era malo. Y por éso abandoné, dejé de tejer el jersey. Porque tal vez lo más razonable sea verte desde abajo, mientras algo chillaba al son de una chaqueta plateada, y otro son de vida al compás de una danza frenética, que se grababa en las retinas de personas que no merecían el estar aquí, daba la bienvenida.

Pero tan sólo déjame subir arriba con el jersey de colores...

 

RECONOCE Y BESA

RECONOCE Y BESA

Reconoce y besa, haz que no haya pasado demasiado tiempo como para volver a verlo. A verle a él, a ella, a todos. Perdónale sus agravios, sus fallos, sus aciertos, sus comportamientos; y sonríe con ingenuidad y falsedad a la vez para que vean lo feliz que has sido con ellos (y puede que sin ellos también).

Reconoce y besa, pasa de quien no te quiso agregar como amigo, saluda a quien sí lo hizo, y habla de esa red social tan fatua que prácticamente usa todo el mundo y de hecho es la que os ha unido a tod@s en amor y compañía. En un sitio caro y lujoso, donde os abandonaréis a la buena vida, al vicio de todos los días, mientras habláis de lo estupenda que es la vida o las vueltas que puede darte en tan sólo un segundo.

Reconoce y besa, piensa que esa persona en un momento determinado agarró un cuchillo y te lo clavó por detrás, pero que tú no manaste sangre. Sólo lágrimas, ni siquiera de pena, ni siquiera de felicidad. Ahora uno es el vencedor y el otro el perdedor, sabe que el tablero ha sido invertido y quien tiene las de perder es el / la que una vez ganó, y viceversa.

Reconoce y besa, desconfía y recela, rebózate con risas, llantos y quejidos... mientras los sabores de tu vida continúan a embriagarte...

Y YO LLORARÉ

Y YO LLORARÉ

Y yo lloraré, y pataleraré cuando te vayas. No querré hacerme a la idea, me diré que todo ésto es una feroz pesadilla de la que querré despertarme. Me arrancaré los pelos de la rabia y me maldiré a mí misma, qué cómo pude ser tan tonta de dejarte escapar, así por las buenas.

Y yo lloraré, esas lágrimas saladas que recubran mi hermosa cara y pifien mi maquillaje serán los únicos testigos de la soledad que sentiré desde ese momento en el que me dijiste adiós. Dejaré que rueden, que lleguen al suelo, que mojen la alfombra y que bañen la tierra, para que aflore un nuevo fruto.

Y yo lloraré, al ver que ya nada se puede hacer, que la gente tal vez tenía razón, de por qué no me di de cabezazos contra la pared antes. De cómo pude aguantar tanto hasta estos límites, que se prometían insospechados y de los que he salido con la cabeza caliente y los pies fríos.

Tal vez me lo piense, que piense asimismo que más vale sola que mal acompañada, pero separarme de ti me cuesta y me costaría un enorme triunfo. Aunque si lo pienso bien más vale a veces cortar por lo sano que luego lamentarse de la cosecha perdida. Pues ya se sabe lo de "quien siembra vientos, recoge tempestades". Y arrancaré los frutos de cuajo, los lanzaré lejos de mí para no poder verlos ni tenerlos a mi alcance.

Y yo, lloraré... Llora

 

DESTINO CASUAL

DESTINO CASUAL

Escucho ahora "Los pájaros", del cantante asturiano Tino Casal. Hoy quisiera hacerle un pequeño homenaje, sencillo pero merecido. Me enteré el otro día, el Jueves 11, que de no haber ocurrido su fallecimiento, habría cumplido 60 años. Para mí sigue siendo, aunque ya no esté con nosotros, un cantante fenomenal. Visto está que en el Facebook estoy en su Club de Fans, pero su música me acompaña desde una temprana edad.

Cuando hacía gimnasia rítmica de pequeña, hacia los años 1987-1988, nos solían poner música de él, y muy especialmente "Eloise". Evidentemente no me acuerdo de lo que sentía de pequeña, o de qué podía pensar al oír la letra, pero recuerdo su ritmo pegadizo mientras todas las niñas hacíamos nuestros ejercicios al son de la música de Tino. Pasaron casi diez años, incluido el 1991 tan fatídico para él. Yo ni me acordé, ni sabía que había fallecido ese cantante que me gustaba, yo estaba a otra bola, hasta que un día en casa de mis tíos descubro una cinta con varias canciones de los años ochenta. Y cuál sería mi sorpresa al "reencontrarme" con Eloise. Resulta que mis primos son mayores que yo y han vivido la movida madrileña ya con unos cuantos años más que yo, por lo que poseen muchas cintas de éstas, vinilos...

Así que lo dicho, me llevé la cinta a casa y menuda ilusión que me hizo... la llevé a clase y la escuchamos en el viaje de fin de curso... a una amiga le encantó especialmente la canción de Tino. Me pidió el walkman y parece que la estoy viendo por Zaragoza dando voces cantando, junto con que se los había puesto -los cascos- a todo volumen y chillaba a más no poder. Pero unos años más tarde, ya sería el 2001, cuando vi en la Biblioteca Pública un CD de él. Evidentemente me lo cogí en préstamo y sentí una sensación súper rara cuando me fijé en su foto de la portada. ¿Iba siempre tan maquillado? ¿Y con esa ropa tan extravagante? Pero dos cosas me llamaron la atención. Una, que "Eloise" no estaba escrita por él sino por un tal Barry Ryan; y dos, que entre 1984 y 1987 no había sacado disco. Obviamente muchos de vosotros, incluida yo, sabéis las soluciones a estos "enigmas", por lo que no lo volveré a escribir aquí. Pero este CD, que era un recopilatorio, me encantó desde el primer momento.

Luego descubrí otras canciones gracias a otros medios no tan lícitos (!) y empecé a ver vídeos en Youtube. Así hasta hoy. Me pasa lo mismo que con otros cantantes, del tipo Jackson, De André, Barry White o similares que me cuesta creer que estén muertos. Sin ir más lejos el otro día me quedé de piedra al saber del fallecimiento de Robert Palmer... mira tú por dónde, otro de los 80. Pero a mí el que me interesa es Tino, gran hombre que revolucionó nuestra música y que tal es el día en que no me acuerde de él por los motivos que sean.

Va por ti, Tino Guiño

P.D. El título del post es una canción suya. Basta sólo quitarle unas cuantas letras para descubrir una cierta identidad...

DAME CALOR

DAME CALOR

Dame calor, gritaba la camiseta del mendigo que tocaba con afán su acordeón en el metro. Y no podía no mirar hacia ella, mientras ciertos objetos brillaban y a su vez se sentían culpables; tanto los objetos como las conciencias que sabían que ya no podían ser tocadas -ni removidas- al ver que este ser cambiaba de vagón en busca de algo para comer.

Me sentía horrbilemente feliz por dos motivos, por poseer algo tan fatuo y tan imbécil al mismo tiempo, que todo lo demás me daba igual. Sabía, a su vez, que había recuperado algo con todos sus utensilios dentro, y tal vez su valor estético exterior -y por ende, económico- prevalecía sobre aquél interior. Tanto después se podría rellenar de nuevo, no sin antes haber rellenado unos cuantos formularios, amén de hacer perder tiempo a alguien o quizá perderlo tú mismo, también.

Volvía a sentarme en esos asientos que tanto había echado de menos, volvía a sentir prisa por coger un medio de transporte que en mi ciudad de provincias no existe, o incluso sabía que podía ser mío -o mía- cualquier cosa que se me pusiese por delante, bastaba sólo intentarlo para poder sentir una vez más el laurel y la miel. Sentir las estrellas casi con las puntas de los dedos... demasiado bonito para ser real. Sabía qué era, una vez más, adentrarme en ese barrio pijo que me ha modelado y me ha cambiado, aunque no forme parte de ese paisaje he sabido conjugarme con él. Mientras a su vez personas que no son ni serán de este mundo me rodean y me invaden con sus conversaciones aburridas.

Supe lo que era pensar, y volver a exprimir el cerebro en búsqueda de ideas nuevas, de otras tantas que permanecieron olvidadas en lo más recóndito de tu ser. Y saber que se puede hacer, a pesar de que ese primer día -ya no tanto, en fin- después de unas vacaciones merecidas, no se hizo nada de especial. Te hiciste un homenaje a base de sabores que ya dabas por olvidados, otros ya no debido a un susto que esperabas que no se volvería a repetir, total, ésto le pasa a todo el mundo. Pero de este agua no beberé, no señor.

Y volví, más tarde de lo habitual, mientras ropas nuevas se impregnaban de un reboce extraño y blando, que pisaron zonas que tal vez no merecían ser pisadas, pero que quisiste sentir una vez más en la planta de tus pies y de tu cuerpo completo. Olor a cosméticos un poco caros, mientras dialectos que te desagradan te retumban en tu cabeza, pero a la vez te hace gracia. ¿El qué? No lo sabes.

Dame calor, gritaba su camiseta, mientras tú mirabas a su mano polvorienta extendida hacia ti...

 

EL PRIMER POST DEL 2010

EL PRIMER POST DEL 2010

El primer post del 2010 va a traer alegrías y esperanzas. Que espero tarde o temprano ver realizadas.

Mañana mismo se abre otra vez la vereda, el camino que decidí empezar a recorrer hace años, pero esta vvez será sobre terreno firme, al igual que mis pasos. Me acompañana rivales y colegas, pero siempre rivales, para juntarnos en el camino y una vez llegados a la meta, separarnos pero quedando siempre en la mente del otr@.

Vestiré mis mejores galas, me rodearé de amuletos y sortilegios que hagan el trayecto más agradable y llevadero. Notaré que algo brillante y puede que algo fatuo me acompañe, para poder oler cada paso que doy, para así no equivoarme y seguir la senda adecuada.

Por supuesto, también habrá inclemencias que me hagan parar, que me hagan encallar. Pero sabré atraversarlas, sabré enfrentarme a la tempestad, porque después llegará una calma que me traerá un sol radiante. Que veo cercano, que no quiero que se aleje, ni que se marche, para llegar a hacerme con él algún día.

Como veis, el 2010 va a ser ESPECIAL.

 

TU HOGUERA ESTÁ ARDIENDO

TU HOGUERA ESTÁ ARDIENDO

Tu hoguera está ardiendo, está esperando que mitigues ese fuego y hagas las paces, que te reconcilies contigo misma y con los demás. Quiere que sofoques tus miedos interiores, que venga un agua purificadora y se lleve consigo los malos rollos, los malos momentos. Para poder así enterrar el hacha de guerra que una vez nos separó, aunque no sé si fui yo o fuiste tú quien quiso que así fuera.

Todo se consume lentamente, incluido este año 2009 que me ha traído cosas agradables, otras menos; pero siempre con una ilusión puesta en el futuro, que cada vez lo veo más cercano. Hay luz al final del túnel, se puede vislumbrar a la lejanía, y no me queda más que ver ciertas estadísticas para poder corroborarlo. Tal vez dentro de un tiempo yo formare parte de ese ranking, sabré alzarme una vez más con la miel y el laurel.

Una vez que queden sólamente unas cenizas, me quedará ante mis ojos un recién estrenado 2010 y un vestido que espero no manchar, una copa de champán que sorber, unos zapatos para pisar fuerte por el mundo y una apariencia frágil y fatua, que me diga con tono franco hacia dónde seguir.

Faltan pocas horas, señores, para que todo este cuadro se contemple hacia mí, en el que me conjugaré con su paisaje y seré parte de él. No haré esta vez de víctima propiciatoria, sino de alguien más que se mezcla en su composición y le ayuda a enriquecer su paleta. Haré de eje central, haré de nexo de unión entre partes varias que antes permanecían desunidas. Y juntos barreremos las cenizas viejas para rehacer una torre que será de nuevo pasto de las llamas, pero la haremos con tesón, valentía y empeño.

¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO 2010 A TOD@S !!! Beso

 

Y TE VENGO A BUSCAR

Y TE VENGO A BUSCAR

Y te vengo a buscar, porque sé que estarás ahí esperándome. Sin dilaciones, sin remordimientos. Serás mío y yo seré tuya. Recorreré todos los entresijos de tu ser y me adaptaré a lo que venga; mientras que tú te verás enriquecido con mi presencia. No importará el tiempo que hemos estado separados, lo que nos interesa es que este amor mutuo nos une irremediablemente, por lo que se pasará a formalizar la relación de una forma inminente.

La primera vez que te vi, me quedé prendada de ti. Nada más verte. Has pasado por muchas manos, masculinas y femeninas, y tal vez sea éso lo que te haga cambiar de color. Pero yo te trataré bien, te cuidaré, te arroparé y te tendré como oro en paño, no sea que me falles. Porque ya sabes que estuve una temporada sin saber de ti, sin tenerte. Y por eso, te vengo a buscar, como dijo una vez Battiato.

No juzgo las apariencias, juzgo tal vez tu interior, para que sea más bello que el propio exterior. Llamas la atención y lo sé, poder tenerte al alcance de la mano por tan poco es tan fatuo y a la vez tan irreal que el poder perderte es algo imposible pero también posible... ay, cuento los días que faltan para poder estrecharte entre mis brazos. Pero el tenerte comporta asimismo el poder renunciar a todo, el poder renunciar hasta el ser yo misma.

Por éso, me pintaré de un color, de dos o de cien. De los que tú me digas, porque me guiarás y me acompañarás, contigo sabré ser quién soy porque, si me llegan a despojar de ti, a arrebatarte de mí, puede que esa vez no sea yo.

Y va muy, pero que muy en serio.

 

Y SI NO QUEDASE NADA MÁS

Y SI NO QUEDASE NADA MÁS

Y si no quedase nada más, qué sucedería. El mundo se vendría abajo y tan vez te echaría de menos. Pero sólo un poquito. Sé que estarás a mi lado. No me importará que la vida cambie, que tome el rumbo que merece, tanto yo te tendré para siempre. Recogería las cenizas, me las pondría en las palmas de las manos y soplaría. Éso sí, si hay viento favorable, para que se las lleve consigo.

Y si no quedase nada más, no me haría de un grano de arena una montaña, ni me retorcería de dolor. Me haría redondita, me acurrucaría en un rincón y me taparía los oídos con las manos para no oír el ruido de fuera. Dejaría que la tempestad diese paso a la tormenta y, una vez que escampase, saldría al fresco, al verde; donde sólo hay remansos de paz y de tranquilidad.

Y si no quedase nada más, me resignaría y dudaría, puede que hasta pediría una segunda oportunidad. Chillaría al son de "otra ... otra ... otra" hasta quedarme sin voz, ya que yo no desisto, no paro, se me mete entre ceja y ceja; sé que tarde o temprano lo podré conseguir, aunque los sueños se vengan abajo no tendré que irme (forzosamente) hacia el suelo y hacerme de piedra, de felpudo, de alquitrán.

Y si no quedase nada más... te tendría a ti Sonrisa

 

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UNA PEQUEÑA SEPARACIÓN

UNA PEQUEÑA SEPARACIÓN

Este trozo de madera nos separa y nos separará. Lo colocare donde yo lo diga, no donde tú desees. Me conviene por mis intereses, porque a mí me apetece. No me ves bien y decido que ni tú ni nadie atraviese este trozo de suelo de aquí hacia adelante, ¿oyes? Ésto es mi trozo y ésto es tu trozo.

No te va a quedar más remedio que aceptarlo. Hagamos que dure años, años y años... hasta que la humedad lo corroa, hasta que una fuerza humana venga y lo derribe, pero de momento se va a quedar así quieto. Que no te vea yo que lo tocas, porque avisaré a las fuerzas supremas para que te aniquilen y no quede nada de tu ser.

Pasarán los años y colocarás tu oído para saber qué sucede de vez en cuando en el otro lado, pero yo estaré alerta. Sabremos un poco del otro y con ésto nos vale. Pero a la vez los cercados se harán más grandes y las diferencias más insalvables. Una o dos veces al año, como mucho, haremos un pequeño agujerito para ver qué se cuece al otro lado. Nos repartiremos las cosas que una vez dejamos atrás y ya.

El muro ha ido creciendo y ya una capa espesa de musgo y liquen lo cubre. Está ajado y mugriento, está usado, está cada vez menos perforado. Pero anhela, espera de ser perforado del todo para que se caiga, se derribe; para saber qué se siente al tener el calor de un verdadero hermano, esta vez sí... AL OTRO LADO.

SI TE DICEN QUE CAÍ

SI TE DICEN QUE CAÍ

Si te dicen que caí, no hagas caso, di que fue un tropiezo leve. Que no me hice daño y que podré levantarme como si nada hubiera pasado. Unos rasguños, lo más. Que total, por una vez más no creemos que importe porque hay tantos a los que le ocurre lo mismo que a ti, precisamente a ti, no creemos que pase nada.

Si te dicen que caí, diles que se llevaba ya fraguando desde hace tiempo, que empezaste con ligero síntoma para posteriormente aterrizar y besar el suelo que una vez te vio nacer, al igual que mancharte. Te limpiarás y seguirás tu camino y una vez más, cada año por las mismas fechas, volverás a tropezar, a retozar y a caerte. Pero también a levantarte.

Si te dicen que caí, hazle saber a todo el mundo lo bien que estás así, lo bien que te encuentras y lo bonito que es todo. La vida incluida. Haz que sin ciertos artilugios la vida es prácticamente imposible y con algunos en concreto puede que hasta menos. Desea algo más y cae, cae una vez más en las redes fieras de alguien que te achuchan y te atrapan.

Pero ellos nunca tropezaron, nunca cayeron, nunca estuvieron mal, nunca desearon lo suficiente. Son manos vacías, insensibles a lo que tienen. Y seriosos con lo suyo. Por lo que nunca caen, ni lo harán nunca. Por lo que, una vez más, si te dicen que caí, diles que tú fuuiste el único que me ayudaste a levantarme con una sonrisa.

 

SUEÑO DE UNA NOCHE DE OTOÑO

SUEÑO DE UNA NOCHE DE OTOÑO

Hoy soñaré que soñaré. Que podré levantarme mujer, con un objetivo cumplido y otros aún por realizar. Me aconstáré vieja y me levantaré nueva. Tomaré un tren con manos inexpertas que se amarran a la manilla y bajaré del mismo ya sabiendo, habiendo sabido echar ya las alas que una vez despegué rumbo a lo desconocido, a la aventura.

Una vez vislumbré ese horizonte y no me gustó, porque me intimidó y me amenazó. Prometí no echar mis alas a batir en ese terreno. No, señores, de este agua no beberé. Y una vez que el camino de la vida se bifurcaba, decidí adentrarme en estas aguas cenagosas que cada vez me dejan respirar menos.

Pero no me importó, yo lo decidí así y no pienso cambiar. Es muy difícil que yo tire la toalla, hasta que no esté recubierta ésta de mierda, no pienso darla por sucia. Quedan muchos baños purificadores, otros que no tanto, pero siempre el mismo camino que una vez me dará su recompensa.

Sabré, como ya dije tiempo atrás, llevar el laurel sobre la frente y la miel en los labios, ser besada y despojada de la virginidad y mi inexperiencia en estos campos. Los mismos que cada semana atravieso aparentemente con paso firme. Dejadme cruzar las calles que me han cambiado ya, que han hecho mella en mí.

Dejadme, simplemente, soñar en esta noche de otoño. Inocente

 

Y EL MUNDO SE TIÑÓ DE COLOR

Y EL MUNDO SE TIÑÓ DE COLOR

Y el mundo se tiñó de un color inesperado y volvió a girar en la dirección que correspondía, la que la gente quiso que así fuera. Y dicho mundo giró como una peonza, se llenó de nubes, sus polos se achataron y una gran tempestad cayó sobre las masas oceánicas. Agua del cielo que aterriza en el suelo, mientras maremotos y agitaciones comenzaban a oírse desde lejos.

El mundo entonces tuvo un buen color, un color sonrosado y saludable. Poco duraría la alegría en casa del pobre, ya que en la otra parte de la bola se empezaba a constipar. Ya no lucía entonces ese buen color, ya lucía un tonillo enfermizo que tiraba al amarillo. Éso es, del rosa al amarillo. Pero aquí se era aún ajeno, que nunca nos pillaría porque estamos bien vacunados.

Fue así, los presagios se cumplieron pero seguimos diciendo que nos encontramos bien, que no queremos ir al médico porque no nos hace falta. La enfermedad se agravó y las nubes se hicieron más densas, la lluvia arreciaba sobre nuestras cabezas y ya no había color: Sólo un manto gris, pardo o negruzco hizo mella en nuestro corazón, y fue desde ese momento en el que vimos que las cosas pintaban muy, pero que muy mal.

En cuanto notamos una pequeña luz al final del túnel, entre esas nubes que nos parecía que disipaban, dijimos que ya estábamos curados. Pero recaímos, ay, tontos de nosotros; y tuvimos que volver a guardar cama. Los enfermos ya se contaban por miles, por millares, y les quisimos ofrecer ayuda. Pero en cuanto empezamos a ver que eran demasiados, les dimos puerta. Nos volvimos egoístas.

Ahora será el turno de los enfermos, que contagiarán a otros y éstos a los siguientes. No hay resquicio de claridad y, a pesar de que algo con sabor a miel y a laurel se consigue, siempre habrá algo que lo frene. No hay color, no hay nada que haga que este mundo siga girando en esta misma dirección que la gente ha querido. Pero se confía en que se vuelva al arcoiris que una vez vimos reflejado sobre una ventana transparente.

 

CUANDO TÚ LLEGUES

CUANDO TÚ LLEGUES

Cuando tú llegues, avísame. Te estaré esperando, con los brazos abiertos. Como si nunca nos hubiéramos encontrado. Quiero saber cómo eres, quién te hizo, quién habló de ti, quién te creó. Me verás, harás mella en mí y harás asimismo que no consiga olvidarme de ti. Llevo ya tanto tiempo esperándote que creo que, cuando te encuentre, me va a pillar por sorpresa. Deja que te descubra poco a poco, como si fueras un regalo.

Porque quiero que seas como un regalo, como un pequeño pastel que hay que saborear poco a poco. Ya muchas personas me han hablado de ti, pero yo nunca te he probado. Te imagino, te pienso... amor mío, no sé cómo serás pero seguro que muy agradable. No quisiera abandonar este mundo sin dejar de quererte, sin dejar de conocerte. Ven, por favor, no demores.

Todas las noches te pienso y te admiro, te imagino bajo una forma u otra; pero la imaginación me puede. Y no quiero estrellarme antes de la cuenta. Porque sé que cuando vengas puede que te encuentre y puede que tú me encuentres. Tú a mí y yo a ti. Sabré enseguida que estamos hechos el uno para la otra; la otra para el uno, por lo que en cuanto todo ello cuaje nos echaremos a reír y diremos que tal vez fue por casualidad.

Dime que cuando tú llegues me harás feliz. Que colmarás los vacíos existentes dentro de mi ser... porque sabré aceptarte tal y como eres, con tus defectos y virtudes, con tu ironía a veces inexplicable, con tu sabiduría innata, con tu melancolía que una vez alguien hizo que se apoderara de ti. Dime, amor mío, que si en cuanto vuelvas la vista atrás, yo pertenezca a tu grupo de personas a las que una vez lanzaste una flecha envenenada.

Yo, mientras, seguiré esperándote...

TRADICIÓN DE HAMMAM

TRADICIÓN DE HAMMAM

Hoy he pasado una tarde inolvidable, gentileza de mi primo Yuri. Él, que está en todo y siempre se acuerda de mí, los pasados Reyes me regaló un bono para ir a un "spa" urbano en mi ciudad. No me había decidido a ir, salvo ahora, cuando tengo los exámenes de septiembre a la vuelta de la esquina. Pensé que sería un buen modo para liberar tensiones y coger fuerzas, al mismo tiempo.

Pues bien, fijé la cita para hoy a las 6 de la tarde y muy puntual, me presenté. Una chica rubia muy amable tomó mis datos mientras me acompañaba a los vestuarios, donde se me hizo entrega de albornoz, toalla y unas braguitas desechables para después. Me cambié, nerviosa, mientras me invadía el olor a aceites perfumados y una cinta con música de relajación. Decido de ponerme mi bikini más cómodo y, dicho sea de paso, sexy.

Pasé para la piscina, mi primer destino: Un chico de mediana edad, entrando ya casi en la adulta; moreno y con olor a tabaco de mascar, me condujo hasta las duchas. No me importaba mojarme el pelo, ya que no lo tenía muy limpio que digamos y además me había quitado ya joyas y lentillas.

Al salir, me acompaña hasta una sala recóndita, donde me invade un "bofetón" de vapor y romero volatilizado. Es la sala de baño turco, similar a la sauna. Aguanto poco más de diez minutos, ya que sudo como un pato. Posteriormente, me acompañan hasta un grifo del que manan cubitos de hielo. Me debo de rebozar con ellos. Gran contraste pero que te deja como nuevo. Nueva, en mi caso. Turno del jacuzzi y los chorros de agua perfumados, junto con un lechito especial en la propia piscina. Comparto conversación con una pareja joven y un chico, hasta que me dicen que tengo que tomar otras duchas de contraste calor frío, que van desde los tobillos hasta el abdomen, para concluir con un buen chorro de agua helada sobre la cabeza mientras en tus pies piedras finitas te hacen coscas.

Todo ello culmina con una sentadilla en un muro de piedra y eligiendo una infusión ligeramente edulcorada entre varias a elegir, "relajante" pone en el sobre. Sala a oscuras pero con musiquilla y velas otra vez. Me avisan para el masaje. Tengo miedo de que me hagan daño y me dejen baldada. Pero no es así. Violines y piano, junto con manos expertas me masajean todo el cuerpo durante una hora, cara y cuero cabelludo incluido, con aceites esenciales de almendra dulce y rosas. Me incorporo, despacio, para no romper el encanto.

Paso a los vestuarios, donde me pongo la ropa de calle que llevaba puesta y, aún en la luna, me despido. Quién sabe si volveré... esta vez pagando, éso sí Indeciso

UNA ESTRELLA EN MI JARDÍN

UNA ESTRELLA EN MI JARDÍN

Gracias a diversas cadenas de correos recibidas en mi cuenta, principalmente por parte de mi amiga italiana M.B. y mi prima (mejor, novía de mi primo) R.F. me enteré que el pasado Jueves 27 se podría ver el planeta Marte muy cercano a la Tierra. Que sería como una estrella de mayor tamaño que las habituales, sólo que más brillante. Lo único malo es que el espectáculo no se repetiría hasta el año (aproximado) 2287, junto con que se daría hacia las doce y media de la noche.

Yo me suelo acostar algo antes, pero programé la alarma. No pegué casi ojo hasta esa hora... ¡qué emoción, un planetita! Después del eclipse solar del 1999 en el que se decía que acabaría el mundo, cometas y demás... no iba a perderme tal acontecimiento. Mi padre se quedaba aún viendo la tele, así que a la hora fijada me levanté con cámara en ristre y fui hasta la terraza del salón.

Contemplamos los dos esa estrella brillante, un poco rojiza por lo que se comprobó después a la hora de acercar el zoom. A los diez minutos, ya soñaba acurrucadita en mi cama con marcianitos y estrellitas. Espectáculo único pero saber que al día siguiente las dianas tocarían y los clarines sonarían.

Pero ésto es otra historia y merece ser contada en otra ocasión...

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NO QUIERO, PUEDO

NO QUIERO, PUEDO

No quiero, puedo; volver a zambullirme en aguas cristalinas de playas paradisíacas de las que salen objetos burbujeantes a la vez que deliciosos. Como las sirenas de Ulises/Odiseo, me raptan con sus cantos, me hechizan pero que hacen que pronto tenga que volver a la cruda realidad.

No quiero, puedo; volver a sentir el tacto de algo que se abre, que se cierra; que algún día merecerá estar relegado al olvido y confinado, pero no en lo más recóndito de la realidad. Algo de lo que no me puedo despegar y que me persigue, día y noche, que no me abandona ni a sol ni a sombra.

No quiero, puedo: apoderarme de un objeto lujoso y precioso, que brilla y que puede ser tuyo por poco. Objeto de lujo no es, plátano ni fruta sabrosa tampoco. Hace muchas cosas pero que nunca usaré, otras que sí y que me dirán que sí, que será poco tiempo después algo fatuo y que merezca otra vez ser cambiado hasta la saciedad.

Es un querer y no poder, poder y no querer, poder y querer...

CAMALEÓN

CAMALEÓN

Soy un camaleón, soy un camaleón.

Cambio de piel, cambio de color, cambio de todo. Mudo según las estaciones y según me convenga. Culo de mal asiento que nunca está a gusto con lo que se le da. Pruebo con distintos colores, distintos estilos y distintos tejidos; pruebo a ver qué me queda mejor.

Soy un camaleón, soy un camaleón.

Oscuro, claro o de tono intermedio. Ahora oscuro, para pasar desapercibida del mundo que me rodea. Me verán pero no me veréis, me reconoceré sólo yo y sólo apreciaréis el cambio cuando os lo diga. A veces viene bien tirar de la lengua para que se pueda expresar una determinada opinión.

Soy un camaleón, soy un camaleón.

A la antigua y a la nueva usanza, apegada a ciertos trastos que simplifican la vida pero que a la vez no puede vivir sin moderneces. Se puede conseguir, se puede lograr todo con ansia y tesón en esta vida. Pero hoy dejadme ser camaleón, camuflada entre mis propios colores. 

Soy un camaleón, soy un camaleón.

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