LUJOS, TOSES, RAYOS, CENTELLAS, RUIDOS, MURMULLOS

Sensación de mezcolanza se agrupa en mi cabeza. Muchas cosas que pueden suceder en una semana sóla se agolpan, se juntan y hacen mella ellas solitas.
Pequeños chorreos de agua y de duchas como jarros de agua fría caen sobre mi cabeza.
Toses con sabor a miel y limón. Pequeños lujos azules de cuello batista rematados por un sueño en forma de cinta azul bajo los pechos grandes.
Centellas y sirenas desde un cajero automático que asustan mientras un foulard de diseño agradable me hace mirar allí, hacia ese sitio clave.
Ruidos de todo, de todos y de alguien que me alegra la vida, pequeña fiebre virtual y cariño infinito, no quiero volver a caer en las mismas redes.
Y murmullos del qué dirán, del qué pensarán al saber que sufro en silencio.
Y esa isla que no parece tan lejana, pero que tiene ruido emitido de sus volcanes, de sus hipidos y sus playas, de sus nidos de amor y de su aversión al sexo. Que huele a limón y a plantas silvestres. Mezclado con el olor salvaje de una piel de toro que retumba como un tambor, sólo hace falta ser percutido para que vuelva a sonar.
Escritura armónica pero diatónica, piensas en un vestido bonito y te apetece ponértelo, algo inevitable se mancha, y la voz de tu dueño te dice que no, que no debes. Relatos eróticos bien logrados en tu cabeza te hacen pensar en una suciedad, y las gafas joya te dan mareo al verlas, al ponértelas. Y corres pensando en que no llegarás. Ves nombres en una lista pero el tuyo no está. Da igual, lo conseguirás antes o después.
Pero vuela alto, princesa... sin olvidarte de lo que dejas abajo.
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