¿PERO CÓMO HAS HECHO TÚ...?

Dime M., qué has hecho tú para que cada día que encienda el ordenador me encandile con tus palabras, que me dedicas o no; con tu físico no tan bello pero agradable; con tus gestos agradables pero invisibles; con tus preguntas absurdas; por tus chascarrillos y tus bromas que se manifiestan con iconos y de persona no sabré cómo interpretar o tú hacer; y un largo etcétera que se sumerge en lo más recóndito de una pantalla de ordenador.
Dime M., chico romano de periferia que tiene un blog como yo, chica de ciudad; pequeña pero matona, donde me gustaría que algún día vinieras. Para cocinarte macarrones todos los días, para darnos mimos y achuchones (esta vez reales), para teñirte el pelo de verde y luego cortártelo como a ti te gusta, para darnos una duchita con el exfoliante de fresa de The Body Shop (aquí no tienes la pastilla de jabón de vainilla) o incluso para terminar en la cama retozados como dos estúpidos.
Dime M., periodista en prácticas o lo que cojones seas, que me encanta haberte conocido. Eres más grande que Lola Flores.
Te quiero.
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