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- SAL Y AZÚCAR -

NADA TE DIRIGE

NADA TE DIRIGE

Es un viernes más. Ella se levanta más temprano que el resto de la semana, pues le espera una carretera y delante muchos kilómetros que, muy a pesar suyo, sabrá que son en balde. Ya está acostumbrada a oír gritos y desprecios, y más de una vez se le ha pasado por la cabeza el tirar la toalla, pero le da cosa actuar de tal manera. Se encamina al baño y mira su reflejo, un reflejo un tanto deformado. Decide ducharse para librarse de la suciedad que lleva acumulada desde hace años, todo lo que lleva cargado a sus espaldas pesa más que cualquier roca, a sus 22 años tiene ya cuerpo de vieja. Y se enjabona, despacio.

Se me ha gastado la paciencia de ser el que lo intente
Ya lo he venido haciendo atrás, no tengo que ver con antes
Hacer esfuerzo. Respirar. Un hueco en algunos sitios.
Con perdida de identidad, que se convierte en un vicio.

Sale de la bañera y se perfuma. Falsea su olor natural, el que nadie querrá hacer suyo. Mientras tanto, se viste en silencio, con una ropa que tiene tanto tiempo como ella, no quiere ponerse una nueva porque teme a que no la reconozcan. Vuelve a mirarse al espejo. Mira su pelo recién cortado, de un color que tampoco es el suyo, y resopla. Santa paciencia, qué he hecho yo para merecer ésto. De haberlo sabido, no habría decidido este camino. No quiero ir, no quiero ir...


Y me he cansado de escuchar, por una vez me toca a mi
Le quito el turno a los que te han dictado como deber ser
Nada te dirige, nada te dirige, nadie que se atreva...

Prepara su bolso, otro lastre más para llevar a cuestas. Pesa más que todo lo que ha cargado durante su corta y, también, desdichada vida. Abre las ventanas de su habitación y mira al través. Poca gente hay por la calle a estas horas. Pero quién va a haber, pocos locos como tú se aventuran a hacer semejante recorrido, en esa ciudad donde no conoces a nadie, si es que estás loca. Quién te mandaría. Y siente ganas de llorar, sabe que no lo conseguirá. Se sienta en la cama y piensa en ese jefe tan absurdo como estúpido, que se las da de listo y encima le restriega por la cara lo mal que lo hace todo, para más inri delante de sus compañeros.


Le quito el turno a los que te han dictado como debe ser
Los daños que pueda causar, están mas que disculpados
Sin olvidarme de cerrar caminos que se terminen
Los últimos intentos de ser un ser civilizado
Probaron que era una cuestión de no estar acostumbrado.

Una vez que desayuna, siente que la comida le ha hecho daño. Es todo psicológico. Un nudo le aprieta, le oprime pecho y corazón, y por poco no hace otra visita al baño, no precisamente para acicalarse. Y cierra los ojos otra vez, tiene que irse pero ya. Se encamina hacia la puerta, se despide de quien la acompaña en el hogar y ve que un medio de transporte aparentemente rápido la espera. No quiero, no quiero... pero sube, y éste se pone en marcha.

Y me he cansado de escuchar, por una vez me toca a mi
Le quito el turno a los que te han dictado como deber ser
Nada te dirige, nada te dirige, nadie que se atreva...

Llega su destino y, como es de suponer, no la está esperando a nadie. Ve sitios que posteriormente quedarían grabados en su memoria, y comparte asiento y vagón en otro medio de transporte con gente anónima, al igual que ella. Otra vez, se refleja en un cristal que desea hacer añicos, pues se avergüenza hasta de vivir. Cada vez está más cerca de ese destino, de ese fatal destino al que se ve abocada sin remedio. Baja y se encamina, se dirige al matadero donde, como cada viernes, se irá con el rabo entre las piernas. Sabe que no se equivoca. Ya no hay marcha atrás.


Le quito el turno a los que te han dictado como debe ser.

Una vez allí, expone sus motivos, los motivos que la hacen estar allí, y por supuesto, las cosas no van como ella quiere. Aguanta estoicamente voces, gritos, insultos, desprecios. Pero ella, en vez de agachar la cabeza, se mantiene muy digna en su sitio. Cuando le llega el turno, se levanta, se despide y se va. Tiene más carretera que la espera, pero sabe que ha encontrado un "algo" para continuar. Y no tirará la toalla. Volverá a perfumarse, con ese aroma que sabe que le dará suerte, más suerte, y se impondrá. Y sabrá, al fin, VOLAR.


Borrando, datos de la lista Caminando nada te dirige
Quemando paginas de vida Caducada, nada te dirige
Teniendo el sentido de tu lado en cada gesto...Nadie que se atreva
Moviéndote al paso de los que te dejan. Libre para decidir.

 

P.D. Letra en cursivo: Canción "Nada te dirige" del grupo murciano Second.

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