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- SAL Y AZÚCAR -

OBSESIÓN

OBSESIÓN

Pequeñas obsesiones, pequeños placeres que me hacen seguir hacia adelante. Sé que la vida no sería igual sin ellos, por lo que a veces me recreo en mis pensamientos, haciéndome feliz.

Pienso en ti, en tu compostura, en tu manera de aparecerte a mí pero a la vez a una gran colectividad que ansiaba verte y conocerte... yo desconocía tu rostro, pero en cuanto lo vi, supe que eras para mí. Te hice miles de fotos, al final del todo nos hicimos una juntos y pude comprobar tu sabor, tu olor. Pero yo te imaginaba encima de mí, sonriendo y susurrando, cantando y respirando, mientras me hacías reír. Sin embargo, todo ésto era muy fatuo, eran pensamientos vacíos que se desvanecían en cuanto hacían irrupción en mi mente.

Pero también pensaba a la vez en algo material, irremisiblemente absurdo y que a la vez me parecía de una patanería grande y gallarda, pero de la que ahora nadie puede hacer frente ni pasar sin ella, por lo que ir rotando es una constante. Cuanto más cosas haya, mejor. Y sueño en que esta vez sí; lo podré tocar, lo podré oler, podrá ser mío para toda la vida, e incluso podré fotografiarme con él las veces que me dé la gana, si nada va mal, nadie me lo podrá arrebatar. Pero sé que en cuanto se pase la moda, querré otra cosa parecida o tal vez, incluso mejor.

Oigo tu voz y me emociono, veo tu rostro y tiemblo, sé de ti y recuerdo lo que nos pasó la semana anterior, hasta que llegue este recuerdo a ser una tímida luz en el horizonte, pero que espero que nunca se apague. Muchas veces pienso en qué podría haber pasado si no me hubiera atrevido a realizar un acto tan fácil como rudimentario... otra persona podría haberte usado para hacer un mismo uso, del mismo que hice yo de ti... y me adelanté, tal vez fui más lista, más inteligente... en definitiva, más persuasivo.

Tal vez hago la cuenta atrás para saber los días que me faltan para estrecharte entre mis brazos... la competencia no me importa, los modelos y los maniquíes tampoco, tal vez si te digo que te llevo esperando toda la vida no me importa que lo sepas. Lo puedo decir alto y claro, con todo lo que ello conlleve. Habrá otros que te deseen, pero ya sabes que cuando se me mete algo entre ceja y ceja no pararé hasta que seas mío. Ay... estos dulces sentimientos que me encadenan a ti no pueden durar más tiempo, porque sé que sufro a lo inútil, que no servirá de nada...

ES, SENCILLAMENTE, UNA OBSESIÓN.

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