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- SAL Y AZÚCAR -

ME DIJISTE ADIÓS

ME DIJISTE ADIÓS

Me dijiste adiós tal que hoy hace dos años. No me lo esperé, ni siquiera me dijiste que te marcharías después de tanto tiempo a tu lado. Y por ello, sufrí. Sufrí mucho tu pérdida, pues ni siquiera me imaginaba que no volverías. Fue un golpe tan brutal, tan duro; que seguí investigando por mi cuenta para saber de ti incluso después de tanto tiempo. Los diez años que pasamos juntos se pasaron volando, con sus altibajos, pero que sepas que siempre te recordaré.

Te conocí por una amiga común, que también estaba loca por ti. Me decía que debería de conocerte, porque había algo en ti que te diferenciaba del resto, que eras mejor y más bueno. Y así fue. Te conocí, sin rodeos algunos, y pude apreciar desde el primer momento que tenía razón. Por tu parte, también caíste en mis redes. Así, nos fuimos conociendo poco a poco hasta que nos enamoramos completamente. Desde el primer día, fijamos que nos veríamos una vez al mes. No más.

En aquel momento, no tenías aún muchas admiradoras, pero eran bastante apasionadas. Te distinguías tanto del resto de la gente que no me extrañaba en absoluto, por lo que no estaba celosa. Además, me hacías unos regalos estupendos: Un collar, un libro, una agenda... no como los demás rollos pasajeros, que eran cosas de poca monta y encima demasiado irrisorios. Yo te recompensaba dándote mes tras mes, año tras año; toda la fidelidad que cabía dentro de mí. Muchas veces viajamos juntos y allí dondefuéramos, despertabas pasiones. ¡Vaya pasiones! Decías que sólo estarías con chicas atrevidas, y, aunque yo no lo era mucho, muchas veces te gustó que yo también fuera un poquito diferente.

Esos -casi- diez años que pasamos juntos fueron los mejores de mi vida, con diferencia.

Pero las cosas empezaron a cambiar el día en el que te vi que te volvías más infantil; y por ende, más pequeño. Al principio no le di demasiada importancia, pero veía que nuestros encuentros eran cada vez más espaciados y que ya no me hacías tantos regalos como antes. No me considero una persona materialista, pero un detalle de vez en cuando se agradecía, para que me demostrases así, una vez más, tu amor.

El detonante para que la relación se resquebrajase completamente fue en una tarde de Marzo del año 2007. Yo había decidido marcharme al extranjero en compañía de unos buenos amigos y quise que me acompañases hasta Barajas. Y bien, fuiste, pero me hiciste un regalo tan horroroso que telo tiré encima, no lo quise. Y además habías caído tan bajo que no me lo podía ni creer. Sonreías cínicamente mientras te marchabas. Y yo lloré.

Lloré pensando en que volverías, pero no fue así. Pregunté por tu en los sitios más recónditos, donde podía fácilmente encontrarte. Y hace poco di contigo en Internet. Tu versión electrónica, tu perfil... no me dice nada, sigues cayendo hasta lo más ínfimo. Y esta vez una legión de admiradoras te ríe las gracias, se codea contigo... mientras que yo ya no siento nada. Nada en absoluto.

Hasta siempre (y gracias por el tiempo transcurrido) REVISTA YOU.

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