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- SAL Y AZÚCAR -

SAN CALENTÍN

SAN CALENTÍN

No creo en San Valentín ni en las memeces que se inventa la gente con tal de hacer desembuchar a la gente unos cuantos euros. Como si la economía del país estuviese para tirar cohetes. Ni aunque estuviese locamente enamorada lo haría. Yo creo que a tu pareja la puedes demostrar que la quieres todos los demás días del año, no sólo ese día en el que en todos los medios de comunicación te están dando, literalmente, la brasa para que satisfagas a tu pareja: Bombones, peluquería, ropa interior picante, perfumes, joyas... lo que yo digo, una fiesta consumista como cualquier otra.

Me vienen a la mente recuerdos de infancia, adolescencia, y adultez; en las que me sentía ridícula o quizá un poco rumbo-rumbosa. Desde el día en el que les regalaban flores a la chica más guay del insti porque era la más fashion-y-a-la-vez-hija-de-su-padre mientras una servidora se sentía aparte de fea, gilipollas; pasando por un primer amor camuflado -por mi parte- en forma de granos, aparato y chándal; aderezado con una nota bañada en Chanel declarándome a él y sintíendome otra vez fea y gilipollas; para llegar a la adultez mofada de risa al ver que la chica más loca de toda la Facultad de Filosofía y Letras diciendo que a su hombre ella le había regalado "una noche de amor", todo eso a cambio de un anillo, no sé si con piedras preciosas y vibrador. Seguro que su servicio lo hizo con creces. (qué chiste taaaaan malo)

Pues éso, que dejémonos de Sancalentinas y bobadas... que mañana me espera el Safari y el Clab Gato. Crucemos los dedos.

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