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- SAL Y AZÚCAR -

¿OLER BIEN? SÍ, GRACIAS

¿OLER BIEN? SÍ, GRACIAS

Yo soy una de esas tantas chicas que se dejan la paga semanal en afeites varios para sentirse bien consigo mismas. No sé cuánto puedo gastarme al mes, pero como mínimo unos 20 -veinte- euros. Entre cremas para la cara, pasta de dientes, alguna cosa de maquillaje -que necesite o me dé un caprichito- y, sobre todo, perfumes... se va todo en un abrir y cerrar de ojos. Hay que reconocer que hasta hace pocos años me gastaba muchísimo más, parece que tenía un agujero en las manos -el de la hucha o el billetero era incapaz de verlo- como para gastar verdaderos capitales al mes. Menos mal que ahora me he moderado bastante.

Pero no voy a hablar de gastos, sino de perfumes. Desde siempre me han encantado, aunque no siempre he tenido mucho gusto para elegirlos: Ya desde renacuaja iba al baño de mi tía Nines y allí encontraba el paraíso: Anaïs Anaïs, Carolina Herrera y otras más que no sé cuáles son pero están en mi memoria olfativa. Cogía los frascos y los mezclaba todos en el lavabo. El resultado era espantoso, pero a mí me parecía una colonia maravillosa, ¡la había hecho yo con mis manitas! En conclusión, que salía de casa oliendo a algo muy raro.

Con el tiempo, fui descubriendo más gamas y más perfumes, y cuando tuve unos 13 años me regalaron una muestra de "Duende" de Jesús del Pozo. Acababan de inaugurar el Corte Inglés en mi ciudad y todo era fabuloso: La gente acudía a raudales y mi calle se veía invadida de gente con bolsas, porque vivo en la calle que conduce al mismo. Volviendo a la colonia, en el momento me encantó, pero ahora la huelo otra vez y me parece espantosa. Como dice mi madre, es "oxidante". Es decir, penetrante y ácida. Pero no fue hasta los 17 cuando di con una de mis colonias favoritas: Eau Belle, de la marca Azzaro. Ahora creo que está descatalogada, porque no la encuentro por ninguna parte Llorando. Era un olor... ¿cómo decirlo? Distinto. Olía a fresco, al Mar Mediterráneo, como ponía la caja; y era verdad: Huele a musgos, a hierba, a limón... y quizá es una de mis favoritas. También fue el hecho de abrirme a otras familiar olfativas, más frescas y no tan repelentes. Éstas últimas las tengo ya fichadas porque son amarillas, amarillas color orín. También las llamo "baratitas", porque parecen esas que venden en "Todo a cien" (lo sé, me he quedado atrás, ¡y qué!) y se compran las señoras mayores por litros. Puajjj...

¿Y ahora? Me he abierto a nuevos olores, he descubierto  marcas buenísimas y me doy caprichos, o me los dan... (el año pasado, mi amigo Duby me regaló una crema de Christian Dior por mi cumpleaños; la de Pure Poison... huele a azahar y es una delicia) Entre mis favoritas están:

- Chance, de Chanel: Huele a lirios salvajes y a cedro. Muy fina y para echarse poca cantidad.

- Very Irresistible, de Givenchy: Sólo lleva dos ingredientes: Rosas y anís estrellado. No me importa abusar, porque pega tanto para ir arreglada como informal. Permanece muchísimo. De hecho, se la regalé hace tiempo a mi amiga Felicia.

- Flower, de Kenzo: El frasco es chulísimo, con una amapola pintada. Con clase y digo lo mismo que la anterior.

- Líneas florales y frutales: Léanse lotes de gel, crema para el cuerpo y colonia; preferentemente de Yves Rocher -Yves Derroche como dice la madre de mi amiga Yaco-, The Body Shop o Sephora. Los hay de fresa, mandarina, vainilla... y así no se dá el cante con un olor distinto, cosa que hacía servidora hasta hace poco... por ejemplo... gel de fresa, desodorante de coco y crema de vainilla... ¡hala, macedonia ambulante! Burla

- Miles y miles de muestras que te dan de promoción:  Tengo sobre todo de marcas caras. Así las llevo en el bolso para perfumarme donde y cuando quiera. Jejeje.

En fin, que todo ésto, junto con un baño de burbujas con velitas, incienso y musiquita agradable -o suave- no me lo quita nadie... porque no soy mujer sin un buen perfume... ¿y vosotr@s?

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