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- SAL Y AZÚCAR -

LA VIDA ES SUEÑO

LA VIDA ES SUEÑO

No, chicos, nada de Calderón de la Barca. Hablo de los sueños. Si pensáis que voy a hacer un análisis exhaustivo sobre su significado o cosas similares, estáis muy equivocados. Lo que sí contaré será que nos pasamos (si mal no recuerdo) casi nueve (9) años de nuestra vida soñando. Con las horas que hago yo en la cama (principalmente durmiendo, jejeje) creo que estaría casi mi edad... Ya lo dice mi madre, que soy como las mantas. Fuera de coñas, se aconseja dormir para que repose el cuerpo y la mente (las ocho horas de rigor) y para que se nos oxigene el cerebro, para que se nos renueve la piel y nos pongamos guapísimas (las féminas) o que sin darse cuenta casi, salga una pelusilla que luego habrá que quitar (a los hombres).

Pues eso. Últimamente sueño unas cosas rarísimas... ya sea la fatal muerte de alguien (como de Albertito y de su tío, qué extrañezas; ya que luego aparecen en otro sueño vivitos y coleando) o que a alguien le da el jamacuco y aparece mi amigo Shankara en bata blanca (sobre todo en un Madrid castizo y pijo a la vez) o que me encuentro con alguien pero que ha cambiado de físico (como por ejemplo, Niko; la última vez que soñé con él se había hecho una rinoplastia y llevaba piercings; cuando en la vida real los odia) o lo más frecuente, que me encuentro en una peluquería surrealista y me dejan el coco como una bola de billar, o me hacen un corte espantoso, o un color horrible. Lo que más me suele pasar es que me afeitan enterita y me quedo tan ancha, ni me molesta ni nada. Quedo agradecidísima. Al peluquer@ no se le ve, la voz es muy familiar para mí. Será que ver tanto tiempo rapada a mi amiga Karmentxu me ha hecho mella. De todas formas no sé, igual hasta un día me da la tolada como a Chinchinchírs (Britney Spears). Dicen que soñar ésto significa que te vas a quedar sin blanca en breves, tendrás bancarrota. (¿será por eso que Freud nunca se quedó calvo, en el sentido más literal de la palabra?)

Ayer justamente soñé que iba en bici y que me paraba un agente. Y poco más adelante otro. No sé. Tal vez estoy desvariando. La cara del agente era la de Javivi, mi profesor de la autoescuela, pero la voz era la de Shankara. Me empezaba a chillar -además de ponerme una hermosa multa- que no me podría examinar si tenía las ruedas pinchadas, sobre todo la de atrás, que parecía una morcilla. Yo le decía medio llorando que no había hecho nada que fuera contra la seguridad vial, que lo aprobaría cuando me sintiera preparada y que me dejara marchar; que ya pagaría. Pero él erre que erre, que no me puedo examinar si tengo las ruedas picadas cual condón agujereado. Me acordaba -en el sueño- de ese anuncio en el que dicen que "a mí me examinan los conos".

Además, tengo la fabulosa capacidad de recordarlos a todo lujo de detalles. Otra vez soñé con mi amiga Kla, que aparecía -yo- por su casa, y ahí que la veía, llorando porque la acababa de mandar a freír espárragos su amigo Davide. Pobrecina, con lo bien que me cae... y él también... o cuando era pequeña, que soñé que se descolgaban las lámparas del pasillo y les salían brazos y piernas, diciéndome que hiciera "la patata". Era hacer el pino, simple y llanamente, mientras yo empezaba a decir toda llorosa: "Mikolápiz, mikolápiz". La lámpara se partía de risa y volvía a su sitio originario, donde le salían unas blondas de color rosa y blanco.

En fin. Puede parecer que me he tomado un tripis, que llevo toda mi santa vida colocada de narices, pero no es así. Puede que fuera... el sueño. :)

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