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- SAL Y AZÚCAR -

CON-TA-MÍ-NA-ME

CON-TA-MÍ-NA-ME

Con-ta-mí-na-me.

Hazme daño, ráptame, poséeme, úsame. Aparece en el sitio más insospechado y más seguro, donde sabes que me conocen bien, donde ni siquiera te imaginas que ese sitio pasará a estar contaminado. Palabras, dichos o situaciones que harán que ese sitio pase a estar ya marcado con una cruz y se contamine de una vez por todas. Un mínimo ruido, que apenas se oiga, será el detonante.

Con-ta-mí-na-me.

Y déjame con la boca abierta. El dolor es ya irreversible, te hace retorcer, te hace sangrar y te hace vibrar. Llora, sigue sangrando, no podía estar pasándote ésto a ti, tú que eres siempre tan cuidadosa... pero te tocó. Y te contaminó. Es imposible que te esté sucediendo. Venga, es todo un mal sueño del que no quieres despertarte jamás, las luces se encienden y se apagan. Para posteriormente fundirse.

Con-ta-mí-na-me.

La mancha avanza, irremediablemente, y terminará goteando en el suelo. Manchará la alfombra y llegará hasta un desagüe que la haga marchar, pero alguien se lo impedirá. Pero poco a poco la luz se verá después del túnel. Fiereza y dureza que se enfrentan a la ternura y a la maldad. Lo vamos a lograr, no va a ser tarea fácil pero se conseguirá pero tendremos fe.

Con-ta-mí-na-me.

Luce un sol resplandeciente, la convalecencia está llegando a su fin y todo ha quedado en un susto. Menudo susto, no hay ni manchas ni dolores, no hay sangre ni luz; simplemente esperanza que parece que, aunque sea la última cosa en perderse, tarda en hacer acto de presencia. Pero con ello aprenderás la lección, sabrás que vale más prevenir que curar.

Con-ta-mí-na-me.

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