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- SAL Y AZÚCAR -

QUERIDOS REYES MAGOS...

QUERIDOS REYES MAGOS...

Hoy escribo para hablar de estos tres personajillos en los cuales creemos -hasta cierta edad, avanzada o no- y que nos traen taaaantos regalos. Aparentemente. Digo "aparentemente", porque en cuanto te dicen que no existen, que los Reyes son los padres te quedas igual que si te hubiera tocado la lotería. No te lo crees. Sueltas excusas bobas del tipo "yo les vi trepar por casa de Fulanito" o "llegan a todas las casas del mundo en una noche sola, incluída la mía". Pero un niño no tiene la mente tan amplia como para decir cosas tan de adulto; digamos, tal y como dice mi madre, "tienen ilusión". Yo le añado otra frase de ella: "Vivía de ilusiones el tonto de los cojones".

Yo dejé de creer ya un tanto mayorcita. Tenía 9 añitos, y estaba en 4º de básica en clase, por estas fechas... el profe nos manda una redacción en la que tenemos que hablar de la Navidad. Y de eso que al día siguiente le toca leerla al sapientín de la clase -quien por cierto es vecino mío- y claro, aquí no quiso ser menos y dárselas de listo. Soltó algo así que "yo ya no creo en los Reyes, sabéis, son los padres". Mazazo. Y silencio general en la clase. Luego se da paso a la algarabía y el sapientín que sigue leyendo su redacción que de pulcra y perfecta no sale mejor. El profesor manda callar y él erre que erre, soy el más listo y el más guapo sobre la faz de la tierra. Y una servidora que no sabe si llorar, se me acaba de romper la burbuja "de la ilusión" y justo unos diez días antes de que fuera Navidad y me trajeran los regalos que más ansiaba. Para que luego fuera otra listorra, Patty, y dijese que vio ella misma a sus padres colocar los regalos bajo el árbol. Claro, esta también se las traía de lo requeteestupenda que era y no quería ser el conejillo de Indias que soltara la frase de marras.

Incluso cuando otra amiga, Pauly, -ya hablé de ella en otro post pero de otra forma más negativa, se lo merecía- dejó de creer cuando se lo soltaron también en el patio del cole y yo todavía creía, me traía cuentos y alguna otra muñeca... fueron buenos detalles... junto con el escribir la carta para sus Santas Majestades -y ahora me pregunto, ¿esas cartas adónde van a parar?- que me hacía una ilu tremenda... no veas... echo mucho de menos una con purpurina dorada, con un Belén precioso... creo que tenía unos 7 años y me parecía una postal chulísima... igual ahora no tanto... pero en el momento me parecía maravillosa. Y con el contenido más. Junto con los regalos recibidos, claro está. Sólo una vez recibí carbón (dulce) pero porque me querían hacer la gracia. A mí no me hizo mucha ídem y casi lloro de la pena. Menos mal que al lado estaban las muñecas, el parque de atracciones de los Pin y Pon, la lavadora de juguete que pondría luego todo perdido... en fin.

Creo que en la otra vida quiero ser Rey Mago, para que la gente crea en mí y sobre todo, poder comer cosas ricas que te deja la gente, y viajar por el mundo. Ah, y saber idiomas. Que estos Reyes de Magos tienen poco., por lo que se ve, además de ser muy lentos... lo único que sean políglotas y viajeros.

Justo lo que quiero ser yo :)

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